![](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgYI_QITUprvQxSxQI5iPSmrNpSUjI86WZI5Tm9JxaXR__UuE_S-35qdRbZ0Q2lD5WmKreW_ClyfE_Ui_76LrJEwugsgLwT1VtHW-LjUltrKba3p65MuQZJ-q2w98OCC_BXhZI7S2028w/s400/4.jpeg)
![](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjAk3FTGTUQL31mbm6z_NgptNbkXvZ4eEnstfPCgH0BqraDadH9vPwtHuYwQUUjfGPD7SFR3ZL-KPWzpyvWfQmanzttfaL4jXAzgOW_MdrA1t_P-7bmXJrK27rgmJjRQ9YJtrU5ZUoU8Q/s400/3.jpeg)
![](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEid1171TDSMkYVvJoGBZbqER88lrT6wsN-wXgkX1zaikfW8vdKJubblwgYLcNBqbtWN_WQ6vEZjYoN2HrWZZQxvcQzB-R_HIplMRnLh1vlwSAde5QtAP86UWLKdN4n1aqg79khelJrGhQ/s400/%25C3%25ADndice.jpeg)
"...el largo, el triste juego del amor". Jaime Sabines.
No olvido el paraíso
ese lugar de paso de la infancia,
con su felicidad a cuestas
y tanta luz entre los ojos.
Salì contigo del paraíso.
En sus nubes de azucar
no ocurren las noches de zozobra
a la espera de un gesto de ternura.
La paz que prometen a los bienaventurados
no caben en la cama tuya y mía.
Cuando tu voz habla y me da este mundo
en una sola palabra bella o sucia,
no recibo la gracia del bendito
sino la condena de esperar otra palabra
para vivir el día que me aguarda.
En mi cara de iluminada
no está la sonrisa gozosa del querubín
porque mi mano busca y no encuentra, pero
no le basta,
porque jamás podrás pronunciar las
palabras suficientes
ni habrá huellas tuyas que esten de más:
este enamorado montón de carne nunca se saciará.
Salí contigo del paraíso
para jugar el largo, el triste juego del amor.
ese lugar de paso de la infancia,
con su felicidad a cuestas
y tanta luz entre los ojos.
Salì contigo del paraíso.
En sus nubes de azucar
no ocurren las noches de zozobra
a la espera de un gesto de ternura.
La paz que prometen a los bienaventurados
no caben en la cama tuya y mía.
Cuando tu voz habla y me da este mundo
en una sola palabra bella o sucia,
no recibo la gracia del bendito
sino la condena de esperar otra palabra
para vivir el día que me aguarda.
En mi cara de iluminada
no está la sonrisa gozosa del querubín
porque mi mano busca y no encuentra, pero
no le basta,
porque jamás podrás pronunciar las
palabras suficientes
ni habrá huellas tuyas que esten de más:
este enamorado montón de carne nunca se saciará.
Salí contigo del paraíso
para jugar el largo, el triste juego del amor.