Estallando como una granada de violetas
tu sexo ha convertido mi alcoba
en un palacio de fatigas
debajo de tu pelo flota la unción de los templos
y el bochorno voluptuoso que antecede al huracán
cada vez que te poseo
te transformas en una mujer diferente
y tus poderes me recuerdan vagamente al Dios del Mal
recostada sobre el verano
tus gemidos tienen el sabor áspero de los pastos incendiados
y me alientas y me festejas
excitando la savia de los vegetales
y los conjuros de un gran desorden estival
un erizo de vidrio
rueda entre las estrellas
mi sangre vibra como el bronce de los timbales
y te castigo y me martirizo
y como un corcel enfurecido
hundo mi pánico en tus sueños
desesperado
trato de apresar umpúdicamente
las imágenes que recorren tus placeres más ocultos
le prendo fuego a los muebles
echo a rodar los retratos
¿qué historias son esas de la vida eterna?
nada hay más allá de tí y de mí
ven y mientras los demonios desentierran el paraíso
nosotros seremos a la vez el Infierno y la Gloria
nosotros seremos la eternidad
tus senos pesan en mis manos
como un fruto en la rama.
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