Antológia poética que llama mi atención, me llega al corazón y estimula mis neuronas sentimentales,sociales,existenciales..
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jueves, 23 de junio de 2011
CASI OBSCENO;Raúl Gómez Jattin.



Si quisieras oír lo que me digo en la almohada
el rubor de tu rostro sería la recompensa
son palabras tan íntimas como mi propia carne
que padece el dolor de tu implacable recuerdo.
Te cuento ¿Sí? ¿No te vengaras un día? Me digo:
Besaría esa boca lentamente hasta volverla roja
y en tu sexo el milagro de una mano que baja
en el momento más inesperado y como por azar
lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado.
No soy malvado. Trato de enamorarte
intento ser sincero con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio de tu cuerpo
como un río que teme al mar pero que siempre muere en él.
miércoles, 22 de junio de 2011
AMOR IMPOSIBLE; Abel Marìn.



Si me fuera tu vida indiferente
si yo te amara menos y tu más
si corazón y sangre y alma y mente
latieran con un ritmo de compás.
Si fueramos dos almas paralelas
para volar, cantar, soñar y amar,
dos gaviotas errantes y gemelas
hijas del cielo azul y la ancha mar.
Mas somos dos quejumbrosos manantiales
que ruedan entre espinos y jarales
sediento uno del otro y nada más.
Oyendo, bajo tálamos de frondas
yo suspirar tus ondas, tú mis ondas
¡ay! sin poderlas consumir jamás.
miércoles, 1 de junio de 2011
CANTINELA DEL DESTERRADO; Hector Rojas Herazo.



Me pusieron mi ropaje de vísceras
y luego me dijeron:
camina, escucha, dura
ganaras la lumbre de cada día con el sudor de tu alma.
Y heme aquí con un poco de barro semoviente,
con veinticuatro horas de jornal o de sueño,
con sesenta minutos de cada órgano,
con sesenta segundos de tic-tac en las venas.
Heme aquí con un poco de risa, de estupor
y de sombra.
Haciendo mi tarea
haciendo como que hago,
como que vivo o muero.
Como que soy igual, distinto o parecido,
a aquel que me saluda, me tropieza o me nombra.
Heme aquí con mis días,
mis semanas, mis meses, metidos en cintura.
jugando a mis tendones.
con una abeja simple fabricando mi mocus.
Con mis botones aferrados
para cubrir el vello y el hedor de mis nervios.
Heme aquí con mis lunares y mis letras.
Mi nombre no concuerda ni importa,
ni hace caso en el hondo paladar de estar vivo,
de atrás,
de aquellos que molieron su muerte
y se volvieron cal y fuerza entre mis huesos.
Yo no quiero una cláusula que me limpie las uñas.
Yo no quiero, nada,
sino llegar, mirar, olfatear y después
dejar que otros deshagan, con su furia de vivos,
mi paladar, mi huella, mi sangre y mi camino.
LOS HERALDOS NEGROS; Cesar Vallejo


Hay golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios;como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma...Yo no sé!
Son pocos; pero son...Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
seran talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los cristos del alma,
de alguna fe adorable que el destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre...Pobre...pobre! Vuelve los ojos como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
Vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco mde culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé!
martes, 24 de mayo de 2011
EL SECRETO DE LA FELICIDAD; Gonzalo Arango.



Tesoro que no se da, se extingue;
así en el corazón como en el espíritu.
así en el corazón como en el espíritu.
El secreto de la felicidad consiste
en estar agradecido con lo que uno
tiene, y cultivar la ambición de ser
más humilde, más desposeído, para ser
más libre, un ser más grande.
Los únicos pobres son los que ya no
pueden recibir amor. Los ricos son
como árboles sin abono que dejan
de florecer, de dar aroma, por echar
más ramas. Dejan de ser
por poseer.
lunes, 18 de abril de 2011
LO FATAL; Rubén Dario.


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos!...
CASTIGO DEL ORGULLO; Charles Baudelaire.


En tiempos fabulosos, cuando la Teología
florecía con más savia y con más esplendor,
se cuenta que, una vez, un doctor eminente,
-tras haber convertido los tibios corazones
luego de removerlos en sus negros abismos;
después que hubo franqueado hacia celestes glorias
caminos salvajes por el mismo ignorados,
y, tal vez, sólo hallados por puros Espíritus-
como un ser que ascendiese demasiado, gritaba
con terror, poseido de satánico orgullo:
"Jesús ¡Oh Jesús mio!¡Bien alto te enzalcé,
mas si, por contra hubiera decidido atacarte,
tanto como tu gloria contaría tu vergüenza,
y serías ahora un feto de irrisoria apariencia!"
Inmediatamente se eclipsó su razón
y se cubrió de luto aquel brillo solar;
todo un caos gobernó inteligencia tanta,
un día templo viviente de orden y de opulencia,
bajo cuyos plafones tamaña luz ardió.
El silencio y la noche se instalaron en él
como en una caverna cuya llave se pierde.
Tras ello, se trocó semejante a las bestias
y cuando caminaba sin ver nada, a través
de los campos, mezclando estíos con inviernos,
sucio, inútil y feo como una cosa usada,
despertaba en los niños las burlas y las risas.
miércoles, 23 de febrero de 2011
EL PARAÍSO; María Mercedes Carranza.



"...el largo, el triste juego del amor". Jaime Sabines.
No olvido el paraíso
ese lugar de paso de la infancia,
con su felicidad a cuestas
y tanta luz entre los ojos.
Salì contigo del paraíso.
En sus nubes de azucar
no ocurren las noches de zozobra
a la espera de un gesto de ternura.
La paz que prometen a los bienaventurados
no caben en la cama tuya y mía.
Cuando tu voz habla y me da este mundo
en una sola palabra bella o sucia,
no recibo la gracia del bendito
sino la condena de esperar otra palabra
para vivir el día que me aguarda.
En mi cara de iluminada
no está la sonrisa gozosa del querubín
porque mi mano busca y no encuentra, pero
no le basta,
porque jamás podrás pronunciar las
palabras suficientes
ni habrá huellas tuyas que esten de más:
este enamorado montón de carne nunca se saciará.
Salí contigo del paraíso
para jugar el largo, el triste juego del amor.
ese lugar de paso de la infancia,
con su felicidad a cuestas
y tanta luz entre los ojos.
Salì contigo del paraíso.
En sus nubes de azucar
no ocurren las noches de zozobra
a la espera de un gesto de ternura.
La paz que prometen a los bienaventurados
no caben en la cama tuya y mía.
Cuando tu voz habla y me da este mundo
en una sola palabra bella o sucia,
no recibo la gracia del bendito
sino la condena de esperar otra palabra
para vivir el día que me aguarda.
En mi cara de iluminada
no está la sonrisa gozosa del querubín
porque mi mano busca y no encuentra, pero
no le basta,
porque jamás podrás pronunciar las
palabras suficientes
ni habrá huellas tuyas que esten de más:
este enamorado montón de carne nunca se saciará.
Salí contigo del paraíso
para jugar el largo, el triste juego del amor.
INDICIO; Andrea Cote.


Es para ti que impertinente
deslizo
en la marejada de la noche
el indicio helado de mi mano.
Mi mano incalculable
mi mano que alcanza tu mano en otra casa.
Me desviste de piernas
y de brazos,
y tú no aciertas a creer que soy yo.
Yo sin cintura,
sin blanca,
sin salientes,
sin medir el agujero de mi mano vacía de la mano
que deja que pasen los iceberg
y los vientos.
Y tú que no atinas a pensar
que yo llegaría así
sin trueno
sin disparo
crees que es otra vez el témpano
o el pánico.
Pero es sólo mi mano,
mi mano
o la mañana
que entra
y te descree
y pone el vacío donde estaba yo.
deslizo
en la marejada de la noche
el indicio helado de mi mano.
Mi mano incalculable
mi mano que alcanza tu mano en otra casa.
Me desviste de piernas
y de brazos,
y tú no aciertas a creer que soy yo.
Yo sin cintura,
sin blanca,
sin salientes,
sin medir el agujero de mi mano vacía de la mano
que deja que pasen los iceberg
y los vientos.
Y tú que no atinas a pensar
que yo llegaría así
sin trueno
sin disparo
crees que es otra vez el témpano
o el pánico.
Pero es sólo mi mano,
mi mano
o la mañana
que entra
y te descree
y pone el vacío donde estaba yo.
jueves, 20 de enero de 2011
martes, 7 de diciembre de 2010
jueves, 16 de septiembre de 2010
AMOR; Carlos Castro Saavedra.



Un deseo constante de alegría,
una urgencia perenne de lamento,
y el corazón -campana sobre el viento-
estrenando badajos de elegía.
Morir mil veces en un solo día
y otras tantas quemar el pensamiento
en la resurrección, que es el tormento
de pensar en la proxima agonía.
Ver en pupilas de mujer un llanto
y sorprenderlo convertido en canto
al soñar en un niño que lo vierte.
Esto es amor: candela estremecida
empujando la noche de la vida
hacia la madrugada de la muerte.
CUANDO EL AMOR OS LLAME; Anonimo.



Cuando el amor os llame, seguidlo.
Aunque su camino sea duro y difícil.
Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos.
Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera
Y cuando os hable, creed en él.
Aunque su voz destroce vuestros sueños,
como el viento del norte devasta el jardín.
Porque, así como el amor os corona, asi os crucifica.
Así como os acrece, así os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas,
que se estremecen bajo el sol.
Así descenderán hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo
con la tierra.
Como el trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.
Os pulveriza hasta volveros blancos.
Os amasa, hasta que esteís flexibles y dóciles.
Y os asigna a su fuego sagrado, parta que podaís convertiros en
sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.
DEFINICIÓN DEL AMOR; Félix Lope de Vega.


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:
no hallar fuera del bien, centro y reposo,
mostrarse alegre, triste humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor; quien lo probó, lo sabe.
lunes, 9 de agosto de 2010
LA HILANDERA; Andrés Eloy Blanco.



Dijo el hombre a la Hilandera
a la puerta de su casa:
-Hilandera estoy cansado,
dejé la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejé un retazo del alma,
tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed...la vida es mala...
Y contesto la Hilanadera.
-Pasa.
Dijo el hombre a la hilandera
en el patio de su casa:
Hilandera, estoy cansado,
tengo sed , la vida es mala;
ya no me queda una senda
donde no encuentre una zarza.
Hila una venda, Hilandera.
hila una venda tan larga
que no te quede más larga
ponme la venda en la cara,
cubreme tanto los ojos,
que ya no pueda ver nada,
que no se vea en la noche
ni un rayo de mi vida mala.
Y contestó la Hilandera:
-Hilaba.
Hilo tanto la hilandera
que las manos le sangraban
y se pintaba de sangre
la larga venda que hilaba.
Ya no le quedó más lino
y la venda roja y blanca
puso en los ojos del hombre,
que ya no pudo ver nada...
-¿Dónde te fuíste, Hilandera,
que ni siquiera me hablas?
¿Qué hacías en estos días,
qué hacías y dónde estabas?
Y contestó la Hilandera.
-Hilaba.
Y un día vio la Hilandera
que el hombre ciego lloraba
ya estaba la espesa venda
atravesada de lágrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo:
Hilandera,
¡te estoy mirando a la cara!
¡Qué bien se ve todo el mundo
por el cristal de las lágrimas!
Los caminos están frescos,
los campos verdes de agua;
hay un iris en las cosas,
que me la llena de gracia.
La vida es buena Hilandera
la vida no tiene zarzas;
¡quítame la larga venda
que me pusiste en la cara!
Y ella le quitó la venda
Y la Hilandera lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos,
hilaba...
TU OMBLIGO, CAPITAL DEL MUNDO; Gonzalo Arango
.jpg)

Salí de tu casa
la mañana cautiva en alguna parte
más allá del mar
se negaba a venir.
Dichoso por los cuatro costados
me senté a tomar café
en la taberna de los asesinos.
Me ofrecieron un ron
un balazo
y una mujer.
Me negué.
Pensaron que yo era el Rey Mortal
de un hampa peligrosa
y me regalaron con la vida.
(Es el mayor don que un asesino
puede hacer a otro).
Al fin,
alguien sospecho que yo era
un poeta de la muerte
y me echaron a patadas.
-En el reino del Hampa
nadie se burla de la muerte
me dijeron.
En el hotel me desearon
buenos días
y la mirada del portero me requisó
los secretos de la noche.
Subí al ascensor.
Comtemple en la terraza
las últimas estrellas
las palmeras
la ciudad inocente
asaltada por ladrones
y grillos en fuga.
Una paz inhumana viaja en las calles
y los primeros buses
hacia la guerra del día.
Al fin pienso en tu cuerpo
abandonado hace poco
cansado por el triunfo del amor.
Ya no estoy
y sin embargo estoy en tu nostalgia
en el dolor de mis dientes en tu carne
marcada por mi apetito.
Te abrazas en tus senos
como el remordimiento
y en tu cuerpo ultrajado me quedo
como quien pierde el último tren
que parte a la estación del frío
y al barrio de los hospitales.
Varado junto a tu puerta
te pido entrar
para volver al paraíso de tu sexo
donde habitan todas las estaciones
y el olvido de la muerte.
Son las 5 a.m. en el coche del lechero.
Dormir eternamente anclado
en la bahía de tu ombligo:
orilla honda de la memoria
donde te olvido
y me olvido
¡para recordar la gloria del presente!
miércoles, 28 de julio de 2010
HOMBRE QUE MIRA A UNA MUCHACHA; Mario Benedetti.
Para que nunca haya malentendidos
para que nada se interponga
voy a expilcarte lo que mi amor convoca
tus ojos que se caen de desconcierto
y otras veces se alzan penetrantes y tibios
tienen tanta importancia que yo mismo me asombro
tus lindas manos mágicas
que te expresan a veces mejor que las palabras
tan importantes son que no oso tocarlas
y si un día las toco es solamente
para retrasmitirte ciertas claves
tu cuerpo pendular
que duda en recibirse o entregarse
y es tan joven que enseña a pesar tuyo
es un dato del cual me faltan datos
y sin embargo ayudo a conocerlo
tus labios prestos en el entusiasmo
que dibuja palabras y promete promesas
son en tu imagen para mí los héroes
y son tambien el ángel enemigo
en mi amor estás toda o casi toda
me faltan cifras pero las calculo
me faltan indicios pero los descubro
sin embargo en mi amor hay otras cosas
por ejemplo los sueños con que muevo la tierra
la pobre lucha que libré y libramos
los buenos odios esos que ennoblecen
el diálogo constante con mi gente
la pregunta punzante que me hicieron
las respuestas veraces que no di
en mi amor hay también corajes varios
y un miedo que a menudo los resume
hay hombres como yo que miran tras las rejas
a una muchacha que podrias ser vos
A LA QUE ES DEMASIADO ALEGRE; Charles Baudelaire.


Tu cabeza, tu gesto, tu aire
como un bello paisaje, son bellos;
juguetea en tu cara la risa
cual fresco viento en claro cielo.
El triste paseante al que rozas
se deslumbra por la lozanía
que brota como un resplandor
de tus espaldas y brazos.
El restallante colorido
del que salpicas tus tocados
hace pensar a los poetas
en un vivo ballet de flores.
Tus locos trajes son emblema
de tu espíritu abigarrado;
loca que me has enloquecido
tanto te odio como te amo.
Frecuentemente en el jardín
por donde arrastro mi atonía
como una ironía he sentido
que el sol desgarraba mi pecho;
y el verdor y la primavera
tanto hirieron mi corazón,
que castigue sobre una flor
la osadía de la Naturaleza.
Así, yo quisiera una noche,
cuando la hora del placer llega,
trepar sin ruido, como un cobarde,
a los tesoros que te adornan
a fin de castigar tu carne,
de magullar tu seno absuelto
y abrir a tu atónito flanco
una larga y profunda herida
Y ¡vertiginosa dulzura!
a través de esos nuevos labios,
más deslumbrantes y más bellos,
mi veneno inocularte, hermana.
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