martes, 24 de mayo de 2011

EL SECRETO DE LA FELICIDAD; Gonzalo Arango.













Tesoro que no se da, se extingue;

así en el corazón como en el espíritu.

El secreto de la felicidad consiste

en estar agradecido con lo que uno

tiene, y cultivar la ambición de ser

más humilde, más desposeído, para ser

más libre, un ser más grande.

Los únicos pobres son los que ya no

pueden recibir amor. Los ricos son

como árboles sin abono que dejan

de florecer, de dar aroma, por echar

más ramas. Dejan de ser

por poseer.

lunes, 18 de abril de 2011

LO FATAL; Rubén Dario.




Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura porque esta ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror...

¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos,

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos

y no saber a dónde vamos,

ni de dónde venimos!...

CASTIGO DEL ORGULLO; Charles Baudelaire.





En tiempos fabulosos, cuando la Teología

florecía con más savia y con más esplendor,

se cuenta que, una vez, un doctor eminente,

-tras haber convertido los tibios corazones

luego de removerlos en sus negros abismos;

después que hubo franqueado hacia celestes glorias

caminos salvajes por el mismo ignorados,

y, tal vez, sólo hallados por puros Espíritus-

como un ser que ascendiese demasiado, gritaba

con terror, poseido de satánico orgullo:

"Jesús ¡Oh Jesús mio!¡Bien alto te enzalcé,

mas si, por contra hubiera decidido atacarte,

tanto como tu gloria contaría tu vergüenza,

y serías ahora un feto de irrisoria apariencia!"



Inmediatamente se eclipsó su razón

y se cubrió de luto aquel brillo solar;

todo un caos gobernó inteligencia tanta,

un día templo viviente de orden y de opulencia,

bajo cuyos plafones tamaña luz ardió.

El silencio y la noche se instalaron en él

como en una caverna cuya llave se pierde.



Tras ello, se trocó semejante a las bestias

y cuando caminaba sin ver nada, a través

de los campos, mezclando estíos con inviernos,

sucio, inútil y feo como una cosa usada,

despertaba en los niños las burlas y las risas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

EL PARAÍSO; María Mercedes Carranza.




"...el largo, el triste juego del amor". Jaime Sabines.
No olvido el paraíso
ese lugar de paso de la infancia,
con su felicidad a cuestas
y tanta luz entre los ojos.
Salì contigo del paraíso.
En sus nubes de azucar
no ocurren las noches de zozobra
a la espera de un gesto de ternura.
La paz que prometen a los bienaventurados
no caben en la cama tuya y mía.
Cuando tu voz habla y me da este mundo
en una sola palabra bella o sucia,
no recibo la gracia del bendito
sino la condena de esperar otra palabra
para vivir el día que me aguarda.
En mi cara de iluminada
no está la sonrisa gozosa del querubín
porque mi mano busca y no encuentra, pero
no le basta,
porque jamás podrás pronunciar las
palabras suficientes
ni habrá huellas tuyas que esten de más:
este enamorado montón de carne nunca se saciará.
Salí contigo del paraíso
para jugar el largo, el triste juego del amor.

INDICIO; Andrea Cote.



Es para ti que impertinente
deslizo
en la marejada de la noche
el indicio helado de mi mano.
Mi mano incalculable
mi mano que alcanza tu mano en otra casa.
Me desviste de piernas
y de brazos,
y tú no aciertas a creer que soy yo.
Yo sin cintura,
sin blanca,
sin salientes,
sin medir el agujero de mi mano vacía de la mano
que deja que pasen los iceberg
y los vientos.
Y tú que no atinas a pensar
que yo llegaría así
sin trueno
sin disparo
crees que es otra vez el témpano
o el pánico.
Pero es sólo mi mano,
mi mano
o la mañana
que entra
y te descree
y pone el vacío donde estaba yo.

jueves, 20 de enero de 2011

GOZA EL CAMINO; Gonzalo Arango.




La tierra es


el paraíso o el infierno;


aquí se puede vivir o ser feliz,


morir o ser eterno.


La tierra es música celeste,


vibración de sol y libertad.


El agua es beso de la luz y el aire


lo que existe es fruto de la Eternidad


Goza el camino que es eterno


no la meta que es fugaz.

ERES FLOR, YO JARDINERO; Gonzalo Arango


Niña de ojos que miran de verde

tu alma me ha visitado

desde que te mire.

Eres flor, yo jardinero.

Tanta pureza sólo puede venir

de la luz.

Ven a mi morada, niña amada.

Mi amor es para abonarte.

Te espero...en tu camino.

martes, 7 de diciembre de 2010

PRESAGIO; Andrea Cote.




La muerte es un juego que perdemos.


Es preciso, en tanto,


no agotarse


arrancarse el pecho del pecho,


escondérsele para siempre a la sombra,


no dejar aroma en los cuartos,


no abarrotar el olvido.


De todas formas


uno se va a la muerte con hambre.

jueves, 16 de septiembre de 2010

AMOR; Carlos Castro Saavedra.







Un deseo constante de alegría,



una urgencia perenne de lamento,



y el corazón -campana sobre el viento-



estrenando badajos de elegía.






Morir mil veces en un solo día



y otras tantas quemar el pensamiento



en la resurrección, que es el tormento



de pensar en la proxima agonía.






Ver en pupilas de mujer un llanto



y sorprenderlo convertido en canto



al soñar en un niño que lo vierte.






Esto es amor: candela estremecida



empujando la noche de la vida



hacia la madrugada de la muerte.






CUANDO EL AMOR OS LLAME; Anonimo.







Cuando el amor os llame, seguidlo.



Aunque su camino sea duro y difícil.



Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos.



Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera



Y cuando os hable, creed en él.



Aunque su voz destroce vuestros sueños,



como el viento del norte devasta el jardín.






Porque, así como el amor os corona, asi os crucifica.



Así como os acrece, así os poda.



Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas,



que se estremecen bajo el sol.



Así descenderán hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo



con la tierra.






Como el trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.



Os desgarra para desnudaros.



Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.



Os pulveriza hasta volveros blancos.



Os amasa, hasta que esteís flexibles y dóciles.



Y os asigna a su fuego sagrado, parta que podaís convertiros en



sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

DEFINICIÓN DEL AMOR; Félix Lope de Vega.




Desmayarse, atreverse, estar furioso,


áspero, tierno, liberal, esquivo,


alentado, mortal, difunto, vivo,


leal, traidor, cobarde y animoso:




no hallar fuera del bien, centro y reposo,


mostrarse alegre, triste humilde, altivo,


enojado, valiente, fugitivo,


satisfecho, ofendido, receloso;




huir el rostro al claro desengaño,


beber veneno por licor suave,


olvidar el provecho, amar el daño;




creer que un cielo en un infierno cabe,


dar la vida y el alma a un desengaño,


esto es amor; quien lo probó, lo sabe.

lunes, 9 de agosto de 2010

LA HILANDERA; Andrés Eloy Blanco.







Dijo el hombre a la Hilandera



a la puerta de su casa:



-Hilandera estoy cansado,



dejé la piel en las zarzas,



tengo sangradas las manos,



tengo sangradas las plantas,



en cada piedra caliente



dejé un retazo del alma,



tengo hambre, tengo fiebre,



tengo sed...la vida es mala...



Y contesto la Hilanadera.



-Pasa.






Dijo el hombre a la hilandera



en el patio de su casa:



Hilandera, estoy cansado,



tengo sed , la vida es mala;



ya no me queda una senda



donde no encuentre una zarza.



Hila una venda, Hilandera.



hila una venda tan larga



que no te quede más larga



ponme la venda en la cara,



cubreme tanto los ojos,



que ya no pueda ver nada,



que no se vea en la noche



ni un rayo de mi vida mala.



Y contestó la Hilandera:



-Hilaba.






Hilo tanto la hilandera



que las manos le sangraban



y se pintaba de sangre



la larga venda que hilaba.



Ya no le quedó más lino



y la venda roja y blanca



puso en los ojos del hombre,



que ya no pudo ver nada...



-¿Dónde te fuíste, Hilandera,



que ni siquiera me hablas?



¿Qué hacías en estos días,



qué hacías y dónde estabas?



Y contestó la Hilandera.



-Hilaba.






Y un día vio la Hilandera



que el hombre ciego lloraba



ya estaba la espesa venda



atravesada de lágrimas,



una gota cristalina



de cada ojo manaba.



Y el hombre dijo:



Hilandera,



¡te estoy mirando a la cara!



¡Qué bien se ve todo el mundo



por el cristal de las lágrimas!



Los caminos están frescos,



los campos verdes de agua;



hay un iris en las cosas,



que me la llena de gracia.



La vida es buena Hilandera



la vida no tiene zarzas;



¡quítame la larga venda



que me pusiste en la cara!



Y ella le quitó la venda



Y la Hilandera lloraba



y se estuvieron mirando



por el cristal de las lágrimas



y el amor, entre sus ojos,



hilaba...



TU OMBLIGO, CAPITAL DEL MUNDO; Gonzalo Arango




Salí de tu casa
la mañana cautiva en alguna parte
más allá del mar

se negaba a venir.


Dichoso por los cuatro costados


me senté a tomar café


en la taberna de los asesinos.


Me ofrecieron un ron


un balazo


y una mujer.


Me negué.


Pensaron que yo era el Rey Mortal


de un hampa peligrosa


y me regalaron con la vida.


(Es el mayor don que un asesino


puede hacer a otro).


Al fin,


alguien sospecho que yo era


un poeta de la muerte


y me echaron a patadas.


-En el reino del Hampa


nadie se burla de la muerte


me dijeron.


En el hotel me desearon


buenos días


y la mirada del portero me requisó


los secretos de la noche.


Subí al ascensor.


Comtemple en la terraza


las últimas estrellas


las palmeras


la ciudad inocente


asaltada por ladrones


y  grillos en fuga.


Una paz inhumana viaja en las calles


y los primeros buses


hacia la guerra del día.


Al fin pienso en tu cuerpo


abandonado hace poco


cansado por el triunfo del amor.


Ya no estoy


y sin embargo estoy en tu nostalgia


en el dolor de mis dientes en tu carne


marcada por mi apetito.


Te abrazas en tus senos


como el remordimiento


y en tu cuerpo ultrajado me quedo


como quien pierde el último tren


que parte a la estación del frío


y al barrio de los hospitales.


Varado junto a tu puerta


te pido entrar


para volver al paraíso de tu sexo


donde habitan todas las estaciones


y el olvido de la muerte.


Son las 5 a.m. en el coche del lechero.


Dormir eternamente anclado


en la bahía de tu ombligo:


orilla honda de la memoria


donde te olvido


y me olvido


¡para recordar la gloria del presente!

miércoles, 28 de julio de 2010

HOMBRE QUE MIRA A UNA MUCHACHA; Mario Benedetti.

Para que nunca haya malentendidos
para que nada se interponga
voy a expilcarte lo que mi amor convoca
tus ojos que se caen de desconcierto
y otras veces se alzan penetrantes y tibios
tienen tanta importancia que yo mismo me asombro
tus lindas manos mágicas
que te expresan a veces mejor que las palabras
tan importantes son que no oso tocarlas
y si un día las toco es solamente
para retrasmitirte ciertas claves
tu cuerpo pendular
que duda en recibirse o entregarse
y es tan joven que enseña a pesar tuyo
es un dato del cual me faltan datos
y sin embargo ayudo a conocerlo
tus labios prestos en el entusiasmo
que dibuja palabras y promete promesas
son en tu imagen para mí los héroes
y son tambien el ángel enemigo
en mi amor estás toda o casi toda
me faltan cifras pero las calculo
me faltan indicios pero los descubro
sin embargo en mi amor hay otras cosas
por ejemplo los sueños con que muevo la tierra
la pobre lucha que libré y libramos
los buenos odios esos que ennoblecen
el diálogo constante con mi gente
la pregunta punzante que me hicieron
las respuestas veraces que no di
en mi amor hay también corajes varios
y un miedo que a menudo los resume
hay hombres como yo que miran tras las rejas
a una muchacha que podrias ser vos

A LA QUE ES DEMASIADO ALEGRE; Charles Baudelaire.




Tu cabeza, tu gesto, tu aire


como un bello paisaje, son bellos;


juguetea en tu cara la risa


cual fresco viento en claro cielo.




El triste paseante al que rozas


se deslumbra por la lozanía


que brota como un resplandor


de tus espaldas y brazos.




El restallante colorido


del que salpicas tus tocados


hace pensar a los poetas


en un vivo ballet de flores.




Tus locos trajes son emblema


de tu espíritu abigarrado;


loca que me has enloquecido


tanto te odio como te amo.




Frecuentemente en el jardín


por donde arrastro mi atonía


como una ironía he sentido


que el sol desgarraba mi pecho;




y el verdor y la primavera


tanto hirieron mi corazón,


que castigue sobre una flor


la osadía de la Naturaleza.




Así, yo quisiera una noche,


cuando la hora del placer llega,


trepar sin ruido, como un cobarde,


a los tesoros que te adornan




a fin de castigar tu carne,


de magullar tu seno absuelto


y abrir a tu atónito flanco


una larga y profunda herida




Y ¡vertiginosa dulzura!


a través de esos nuevos labios,


más deslumbrantes y más bellos,


mi veneno inocularte, hermana.

EL VENENO; Charles Baudelaire




Revestir sabe el vino los más sórdidos antros


de un milagroso lujo,


y hace surgir más de un pórtico fabuloso


entre el oro de su rojo vapor,


como el sol que se pone en un cielo nublado.




Agranda el opio aquello que no tolera límites,


lo ilimitado alarga,


el tiempo profundiza, los deleites ahonda,


y de placer triste y oscuro,


anega y colma al alma rebosada.




Mas todo eso no vale el veneno que fluye


de tus ojos, de tus verdes ojos,


lagos donde mi alma tiembla y se ve invertida...


Llegan mis sueños en tropel,


para abrevar en esos dos abismos amargos.




Mas todo eso no vale el prodigio terrible


de tu mordiente saliva,


que sume en el olvido a mi alma impenitente


y, el vértigo arrastrando,


la trae desfallecida a orillas de la muerte.




miércoles, 9 de junio de 2010

PIES HERMOSOS; Mario Benedetti.


La mujer que tiene los pies hermosos



nunca podrá ser fea



mansa suele subirle la belleza



por tobillos pantorrillas y muslos



demorarse en el pubis



que siempre ha estado más allá de todo canon



rodear el ombligo como a uno de esos timbres



que si se les presiona tocan para Elisa



reivindicar los lúbricos pezones a la espera



entreabrir los labios sin pronunciar saliva



y dejarse querer por los ojos espejo






la mujer que tiene los pies hermosos



sabe vagabundear por la tristeza

CASIDA DE LA MUJER TENDIDA; Federico García Lorca.




Verte desnuda es recordar la tierra.


La tierra lisa, limpia de caballos.


La tierra sin un junco, forma pura


cerrada al porvenir: confín de plata.




Verte desnuda es recordar el ansia


de la lluvia que busca el débil talle,


o la fiebre del mar de inmenso rostro


sin encontrar la luz de su mejilla.




La sangre sonará por las alcobas


y vendra con espada fulgurante;


pero tu no sabras dónde se ocultan


el corazón de sapo o la violeta.




Tu vientre es una lucha de raíces,


tus labios son un alba sin contorno,


bajo las rosas tibias de la cama


los muertos gimen esperando turno.

EL INSECTO; Pablo Neruda.




De tus caderas a tus pies

quiero hacer un largo viaje.




Soy más pequeño que un insecto.




Voy por estas colinas,


son de color de avena,


tienen delgadas huellas


que sólo yo conozco,


centímetros quemados,


pálidas perspectivas.




Aquí hay una montaña.


No saldré nunca de ella.


Oh, qué musgo gigante!


Y un cráter, una rosa


de fuego humedecido!




Por tus piernas desciendo


hilando una espiral


o durmiendo en el viaje


y luego a tus rodillas


de redonda dureza


como a las cimas duras


de un claro continente.




Hacia tus pies resbalo,


a las ocho aberturas,


de tus dedos agudos,


lentos, peninsulares,


y de ellos al vacío


de la sábana blanca


caigo, buscando ciego


y hambriento tu contorno


de vasija quemante!

miércoles, 19 de mayo de 2010

SOL Y CARNE; Arthur Rimbaud.


¡Si volviera el tiempo, el tiempo que fue!

Porque el hombre ha terminado, el hombre

representó ya todos sus papeles.

En el gran día, fatigado de romper los ídolos,

resucitará, libre de todos sus dioses

y, como es del cielo, escrutará los cielos.

El ideal, el pensamianto invencible, eterno,

todo el dios que vive bajo su arcilla carnal

se alzará, se alzará, arderá bajo su frente.

Y cuando le veas sondear el inmenso horizonte,

vencedor de los viejos yugos, libre de todo miedo,

te acercarás a darle la santa redención.

Espléndida, radiante, del seno de los mares,

tú surgirás, derramando sobre el Universo

con sonrisa infinita el amor infinito;

el mundo vibrará como una inmensa lira

bajo el estremecimiento de un beso inmenso...


El mundo tiene ser de amor: tú la apaciguarás,

¡oh esplendor de la carne!, ¡oh esplendor ideal!

¡Oh renuevo de amor, triunfal aurora

en la que doblegando a sus pies los dioses y los héroes,

Eros cubierto con la nieve de las rosas

las mujeres y las flores sus bellos pies cerrados!